miércoles, 17 de agosto de 2011

Capitulo 9


No tenia ni la mas mínima idea de a donde me llevaría Michael, yo iba observando por la ventana, hasta que me di cuenta que saliamos de la carretera.

-          Michael ¿A dónde me llevas? –pregunte preocupada-

-          Cálmate ¿quieres?!! –me dijo con una risilla-

-          ¿Sabes por donde vas, verdad?

-          Si claro que si, no nos vamos a perder, tranquila

-          Ok!

Seguí observando por la ventana, tratando de grabarme todo el camino, quería hacer como Hansel y Gretel, pero esta vez sin migajas de pan, si nos perdíamos tendría que recordar por los menos tres de esos árboles para tomarlos como punto de referencia.

Habían pasado como  6 minutos y Michael  detuvo el auto, observé que había una fila de árboles que impedían ver más allá  de ellos.

-          Listo, llegamos –dijo observándome con una sonrisa-

-          Y ¿esto es?, ¿en donde estamos?, solo veo un montón de árboles iguales.

-          Ya verás –salió del auto y abrió mi puerta-

-          Que delicioso aire se respira aquí –dije inhalando a todo pulmón-

-          Si, tienes que colocarte esto –dijo mostrándome un delicado pañuelo rosa, y colocándose detrás de mí- en los ojos.

-          Pero, ¿para que? –dije mientras veía el pañuelo rosa acercándose a mis ojos, y tapándome la visión por completo-

-          No hagas trampas, no veas, es una sorpresa –susurró en mi oído y entrelazo su manos con la mía.


Al sentir su cálida mano rozando con la mía, suspire y sentí algo que nunca antes había sentido, era como mariposas revoloteando en mi estomago, en todo mi cuerpo, y al sentir su mano tomar mi cintura y empujarme suavemente para caminar hacia adelante, sentí que estaba siendo guiada al paraíso, en donde todo seria felicidad, era guiada al camino que siempre había querido recorrer y que nadie me había ofrecido, hasta que llegó Michael y supe que él era mi camino, mi camino hacia la felicidad.

Nos detuvimos, y una deliciosa brisa chocaba con mi cara, yo respiraba a todo pulmón, quería impregnarme de ese olor, de esa sensación de paz que ahí se sentía, Michael aparto de mi el pequeño pañuelo, y ví lo más hermoso que nunca antes había visto, me quedé pasmada, atónita, al observar tan hermosa creación de la naturaleza, sin lugar a duda ese sería un gran día.

Me volví para ver a Mike y entonces aquel lugar perdió su belleza, frente a esa hermosísima sonrisa que me regaló, y sus oscuros ojos llenos de ese brillo tan único, el brillo de su piel ante los tibios rayos de sol matutino era algo hermoso.

Era un paisaje dotado de hermosura, estaban frente a mí dos perfectas creaciones de la naturaleza, una mirándome fijamente y con una deslumbrante sonrisa, y otra ofreciéndome y arropándome en una paz y en un fresco aire. Único, aquello era perfectamente único.

Creí por un momento que todo eso era un sueño, no podía creer lo que veía, pero un sueño no podía ser tan perfecto como eso. Sonreí ante aquella belleza, era como la tierra prometida, esa en donde no existía dolor, ni tristezas, quería quedarme ahí para toda mi vida, con el ángel que me había llevado por ese camino, hasta esa infinita belleza que se extendía frente a mis ojos.



Nunca en mi vida había visto algo parecido, nunca pensé que en esta tierra podía haber algo tan hermoso como lo que yo estaba viendo.
Solo sonreí al ver tanta belleza, no encontraba palabras para describirlo, no existían palabras para expresar lo que sentía al ver ese hermoso paisaje.

Michael mirándome fijamente y con una sonrisa espléndida me pregunto que tal me parecía todo, yo sin poder responderle le sonreí y me lancé a sus brazos abrazándolo fuerte, necesitaba agradecerle por llevarme a ese lugar además porque también sentía la necesidad de saber si él era real, si estaba ahí junto a mí, o era una jugada de mi imaginación. Pronto supe que no, que todo eso era real, tan real como el abrazo  mágico que Michael me devolvía.

Pensé que un gracias se quedaría corto, y que un esto es maravilloso muchas gracias no sería suficiente, no sabía que decirle, solo podía abrazarlo para hacerle sentir lo agradecida y feliz que me sentía estando allí.

-          ¿te gusta?, dime algo alis –me dijo separándose de mí y observándome fijamente-

-          Michael esto es… es único… es hermoso… perfecto…increíble… no encuentro la palabra exacta para describir lo que es… Me encanta, mucho más que eso… -le dije sonriéndole-

Michael sonrió y me abrazo, al parecer mi expresión le había dicho todo lo que en palabras no podía expresar, le susurre un gracias, al cual respondió que no tenía que agradecer, pues para él era todo un gusto.

Me separé de él y giré mi vista hacia el hermoso lago que se dibujaba ahí, su intenso color azul, y unos destellos violetas que se formaban con la luz del sol, estaba rodeado de una empinada colina, en tonalidades verdes, y desde donde nos encontrábamos la vista que tenia era hermosa, seguí observando a mi alrededor y ví a un lado un gran y hermoso roble, la grama verde viviendo ahí debajo de nuestros pies, y de un lado en la otra colina, un hermoso color aparecía, se ligaba el verde de los arboles con los amarrillos rayos del sol en frente.
El aire que se respiraba era delicioso, chocaba de lleno contra mí y arrancaba toda tristeza, dolor y herida, para después dejar esa sensación de paz.

El hermoso canto de la naturaleza ahí presente en ese momento, era una composición prodigiosa, el viento batía las hojas de los inmensos árboles y entonces danzaban a su ritmo, los pájaros cantaban hermosas melodías, y las mariposas alegres revoloteaban y posaban de flor en flor, hablándole a cada una sobre lo hermoso que estaba el día.  

-          Esto es único, perfecto –dije en un profundo suspiro, y con una gran sonrisa- Michael sé que un gracias no es suficiente, pero no se que mas decir. Gracias –dije regalándole una gran sonrisa-

-          ¿Bromeas? Ese gracias con esa sonrisa, me alcanza para toda la vida. –dijo en una pequeña carcajada y una brillante sonrisa-

-          ¿Como crees? –dije y solté una carcajada. Para luego volver a ver el hermoso paisaje-

-          Sr. Jackson, todo está listo –dijo un joven, al parecer un mesonero-

-          Muchas gracias –dijo Michael atentamente-

-          ¿Michael qué está listo? –pregunte curiosa-

-          Ven para que veas –dijo tirando de mi mano-

Michael me conducía y habíamos caminado unos 5 metros, cuando divisé una mesa, forrada con un mantel blanco que el viento batía de un lado a otro, un hermoso centro de mesa la decoraba, también veía dos sillas.
               
Cuando llegamos a la mesa observe dos platos servidos, dos copas con jugo de naranja,            y dos copas con agua, también unos tenedores y unas cucharas, todo elegantemente             organizado.

-          ¿Y esto? –pregunte asombrada-

-          Desayunaremos aquí –me dijo, deslizando la silla e indicando que me sentara-

-          Gracias –dije observando las sillas, pues estaban posicionadas verticalmente y considerablemente cerca-

-          Ordené que colocaran las sillas así, para desayunar mirando el hermoso paisaje. –dijo tímidamente, mientras se sentaba- espero que no te moleste.

-          No Mike, claro que no me molesta, me parece una idea genial -dije sonriéndole y mirando en frente el hermoso lago, no había notado que desde ese ángulo se veía mucho más hermoso-

-          Y, ¿Qué te parece, superó esto a tu acostumbrado desayuno? –me pregunto con una hermosa sonrisa-

-          Por supuesto –dije tras una carcajada-

-          Genial, entonces cumplí mi objetivo, por lo menos en esta parte.

-          ¿Qué no era esta la sorpresa? –dije algo confundida-

-          Esta es una de las sorpresas, aun faltan mas, Alis te aseguro que hoy haré lo imposible por regalarte un lindo día –me dijo con una sonrisa-

-          Michael, que intriga. ¿por qué eres así? Vamos dime.

-          ¿Qué? No te diré nada mas, además ya se me fue algo en lo que te dije anteriormente. Y deja de preguntar. A comer –dijo señalando con su dedo índice el plato-

-          Pero Mike… -el negó con la cabeza, y empezó a comer-

El desayuno estaba riquísimo, la brisa era fresca y jugaba con los risos de Mike,             haciendo que de vez en cuando el hiciera movimientos con la cabeza para apartarse algunos rizos de su cara, se veía tan bello al hacer eso, que me quedé como una tonta mirándolo, él se dio cuenta, y yo aparte la vista torpemente ruborizándome de pies a cabeza.

-          Alis ¿pasa algo? –pregunto con una risilla, al  verme sonrojada-

-          No, no pasa nada –dije con la cabeza baja-

-          Ya termine mi desayuno –dije cambiando de tema- estaba riquísimo.

-          Si, pero… -miró hacia un lado, detrás de mí, intente voltearme, pero él en un rapidísimo movimiento se detuvo detrás de mí y tapo mis ojos con sus delicadas manos- No mires, es otra sorpresa –susurro cerca de mi oído-

-          Ok, no haré trampas –dije en una risilla-

Michael separó, lentamente sus manos de mis ojos, y al abrirlos  lo primero que ví fue un pastel, estaba sobre la mesa. Era de color blanco, con un lazo azul hecho de azúcar y los listones caían sobre el pastel, había un escrito que sobresalía y estaba en forma de arco que decía Feliz Cumpleaños Alisha. Me quede asombrada mirado fijamente el pastel y observando cada detalle de este.

-          Michael ¿Qué es esto? –dije sorprendida-

-          Es tu pastel de cumpleaños alis –dijo dando un saltito y señalando el pastel con sus manos-¿te gusta?, sé que ya pasó, hace un par de semanas, pero quiero que sepas que no lo olvidé y que este es tu regalo de cumpleaños.

-          Michael, estoy realmente sorprendida, este es el mejor regalo que me han hecho en toda mi vida, y no lo digo porque me trajiste a este lugar tan hermoso, sino porque sé que me lo das con todo el cariño del mundo, y quiero decirte que aunque me hubieses dado un pedazo  de roca la acepto con todo mi corazón, porque sé que me la darías con todo tu cariño. Sin embargo no tenias por qué hacerlo –dije sonriendo- aunque gracias por recordar mi cumpleaños. –lo abracé con todas mis fuerzas-

-          Entonces ¿te gusta? –dijo mordiendo su labio inferior-

-          Pero que preguntas, por supuesto que me gusta, el pastel esta hermosísimo, gracias, muchísimas gracias. –le dije con una sonrisa-

Michael me abrazó, y luego partimos el pastel, estaba riquísimo, terminamos de comer, y fuimos a caminar, la mañana estaba lindísima, los pájaros alegremente cantaban, divisé unas banquetas y le pedí a Mike que fuéramos para allá, me llamo la atención un pequeño campo de flores que estaba detrás de la banqueta, cuando llegamos entre risas y pequeños saltos observe que habían unas cuantas mariposas alegremente revoloteando.

-          Mira a esas mariposas Mike, están lindas –le dije con gran entusiasmo-

-          Si que lindas –dijo y nos sentamos-

-          Mike, este lugar es hermoso, se respira tanta paz –dije tras un suspiro-

-          Hace un tiempo vine para acá, y me quede enamorado de este lugar, es único, quisiera quedarme aquí por siempre, salirme de la ciudad, de ese espacio lleno de tantos contaminantes.

-          Tienes razón, me encantaría vivir en un lugar así, mira los arboles son tan  altos, parece que si los escalas llegaras al cielo –dije señalándolos, en mi mano extendida se poso una mariposa color amarillo, con destellos lila- oh! Que linda –dije observándola-

-          Si que linda –dijo en una risilla- cree que eres una flor, y cree bien –dijo observándome con su mirada tan única, llena de ese brillo tan magnífico-

-          Mike –dije soltando una carcajada, y ruborizándome por completo. Me quede observándola detenidamente hasta que voló, a posarse en una flor- nunca antes se había posado en mi una mariposa, ¿por qué lo hizo? –dije en una risilla-

-          Seguramente porque eres muy dulce –dijo regalándome una sonrisa, y notando mi sonrojo-

-          Si es por eso, entonces debió de posase en ti, ¿no crees? , tu si eres realmente dulce –le dije mirándolo fijamente-

-          Que cosas dices –dijo bajando la cara para que no lo viera sonrojarse, aunque ya era demasiado tarde-

Aparte la mirada y me quede observando las flores, a la vez que suspiraba, la mano de Michael  llamo mi atención, desprendió una de las hermosas flores que estaban ahí, se quedó observándome fijamente mientras posaba un beso en ella, y luego me la entregó, yo la tomé dudosa, no sabía como reaccionar.

-          Que lindo eres –le dije mirándolo fijamente y sonriendo-

-          Tu eres linda –dijo tomando mi mentón, mientras mordía su labio inferior y me miraba fijamente-

En ese momento sentía tantas cosas, sensaciones que nunca antes había experimentado, Michael con su sola presencia cambiaba todo, empezaba a gustarme cuando se quedaba mirándome de esa manera, nada tenía importancia, todo era nada cuando él estaba frente a mí. Podrían pasar siglos y yo seguiría ahí, anclada a su mirada, y colgada a su sonrisa.

martes, 16 de agosto de 2011

Capitulo 8


-          Alis aquí estas, te he estado buscando… –paró de hablar, mire rápidamente y era John-

Se detuvo justo en frente de nosotros, y su mirada se centro en nuestras manos, aun entrelazadas, nos miro muy confundido, miraba a Mike, me miraba a mí y miraba nuestras manos. Yo entendí lo que pensaba John así que me levante y separe mis manos de las de Michael. Michael se levanto al mismo tiempo, y los dos me miraron confundidos.

-          Michael él es Johnny, un amigo –dije en forma de aclaratoria, no sé porque me importaba que Michael  supiera que John era mi amigo solo eso y nada más.


-          John él es… -John me interrumpió-

-          Sé quien es alis –dijo muy seriamente- un gusto en conocerte –dijo dándole un apretón de manos a Michael- alis ven te voy a llevar a tu casa –dijo tomándome de la mano y colocándome a su lado-

Sentía que me encontraba a millas de distancia de Michael, él solo miraba muy serio toda aquella escena, me sentía incómoda estando de la mano de John, y con Michael ahí en frente, así que me solté, y entrelacé mis manos.

-          ¿Ya te vas? –dijo Michael, tomándome de las manos y acercándome hacia el- ¿tan pronto?

-          John podrías esperarme adentro -le pedí- yo te buscó dentro de un momento.

-          Pero alis –refutó-

-          Gracias –le sonreí, haciéndole entender que tenía que irse-

John solo nos miró, y se marchó, me quede observándolo hasta que su figura se desapareció al cruzar la pequeña puerta de madera. Me volví a mirar a Michael que se encontraba ahí en frente de mí.

-          Entonces, ¿te tienes que ir?, ¿con él? –pregunto alzando una ceja-

-          Pues es que hace un rato le pedí que me llevara a la casa, estaba un poco aburrida aquí, no conozco a ninguna de las personas que se encuentran allá adentro. –le dije-

-          Ah! Entiendo,  y… ¿él es? –dijo moviendo su mano, tratando de entender-

-          El es Johnny Cooper, mi amigo, bueno es casi como mi hermano, he estado con él desde hace mucho tiempo –le dije, muy segura, necesitaba que creyera en mí-

-          Entonces. ¿Lo conoces desde niña? –pregunto Mike-

-          Si, mi padre es amigo de sus padres, por medio de mi padre lo conocí a él. Pero bueno ya, no vamos a pasar todo este tiempo hablando de él –le dije mientras le sonreía-

-          Pronto me tengo que ir, ¿crees que nos podamos ver otra vez? –le pregunte un poco nerviosa, por su respuesta-

-          Si claro tu solo dime el lugar.-dijo sonriéndome-

-          Aamm…no lo sé –dije dubitativa-

-          ¿Te puedo pasar buscando por tu casa, en la tarde? –pregunto rozando nerviosamente sus manos, como un niño-

-          Si, claro -le sonreí-

-          Entonces nos vemos mañana, a las 4 de tarde. ¿te  parece? –pregunto él-

-          Me parece perfecto. –le dije y le di un beso en la mejilla, para despedirme de él, y entonces Michael me atrapó en sus brazos, y me envolvió en su aura de ternura y magia-

-          Hasta luego –dije después de separarme de él, regalándole una sonrisa, a la cual el correspondió.

-          Hasta mañana alis, que tengas dulces sueños –me dijo, regalándome una hermosísima sonrisa-

-          Gracias, tu también -le dije y bajé la cara, pues sentí que mis mejillas comenzaban a tomar ese colorcito rozado-  Adiós –lo miré, y gire, me dirigía hacia la puerta que daba al salón.

-          Alis, espera -grito Michael, yo me volví para ver que pasaba –déjame acompañarte hasta la sala; no me quedaré acá afuera solo –bromeó, y yo solo lo esperé mientras él se acercaba.

Me dirigió un gracias y yo le respondí con una sonrisa, caminamos en silencio hasta la sala, Michael con las manos atada detrás, en la espalda, y yo con las manos entrelazadas rozando nerviosa las yemas de mis pulgares entre sí.

Entramos a la sala, y busqué con la mirada a John, él estaba parado a unos cuantos metros de la entrada principal, ví a Michael y le envié un adiós con la mano, al cual él respondió con una sonrisa.

 Me acerque a John y le dije que nos fuéramos, que por favor me llevara a mi casa, el sin decirme una palabra comenzó a andar hacia la puerta, yo un poco confundida por su actitud lo seguí.

Salimos del salón, y el carro de John estaba encendido, al perecer nos estaban esperando desde antes. El encargado del servicio del estacionamiento muy cordialmente abrió la puerta del auto para que yo entrara, le agradecí y me senté a esperar a John, él de un tirón muy fuerte cerró la puerta del auto mientras se sentaba, sin decir una sola palabra comenzó a conducir, rumbo a mi casa.

Un poco antes de llegar a mi casa decidí romper aquel incomodo silencio.

-          John ¿que te pasa?

-          Nada Alisha, nada –me dijo con el ceño fruncido-

-          Algo te pasa, tú no eres así, ¿discutiste con tu padre? –le dije, tratando de descubrir lo que le pasaba-

-          Mi padre no tiene nada que ver en esto, ya te dije que no me pasa nada –me dijo con un tono de voz molesto-

-          ¿por qué me hablas así? –le dije confundida-

-          Ahora no hay espacio para estacionarse –dijo molesto, dándole un pequeño golpe al volante deteniendo el auto, y observando frustrado la línea de estacionamiento frente al edifico-

-          No importa me quedo aquí –dije bajando del auto molesta- disculpa por causarte tantas molestias, debí pedir un taxi –le dije después de cerrar la puerta-

-          Alis, espera, yo no quise – lo interrumpí-

-          Tranquilo. Hasta luego, buenas noches, y nuevamente disculpa –le dije y comencé a caminar hacia las escaleras para entrar al edificio-

No volví a mirar para atrás. Seguí y tome el ascensor que daba a mi piso. Llegue a mi departamento. Me recosté en uno de los sofás a pensar en el encuentro que había tenido con Michael, me había hecho la idea de que nunca más lo iba a ver, encontrarlo  en aquel salón había hecho que comenzara a aparecer una mínima lucecita en la oscuridad de mi alma. Y algo me decía que esa pequeñísima luz, se iría agrandando hasta borrar completamente todo rastro de soledad, tristeza, porque Michael era luz, cuando estaba a su  lado todo era hermoso, no existían tristezas, ni dolores, y yo quería una vida así, una vida llena de felicidad.

Después de tanto pensar, ví mi reloj y eran las 11:30 pm, fui a cambiarme, me coloque una cómoda ropa, me acosté y estaba tan cansada que al poco tiempo me quedé dormida. 
 



Esa mañana me sentía diferente. ¿Feliz?,  si quizá me sentía feliz, me mire al espejo y sentí que no me veía igual, había algo diferente en mi mirada, a lo mejor podía ser el efecto que Michael causaba en mí, me negaba a creerlo, pero en el fondo sabia que eso era lo más probable. Me di una cuantas palmadas en la cara rociándome agua, para volver a mi mundo; salí de baño y tome la bata de mi pijama, esta era de color rosado, y me dirigí a la cocina.

Me senté, abrazando mis piernas, en una de las sillas del comedor a disfrutar de mi café; cuando casi estaba terminando, llamaron a la puerta, me extrañó mucho pues nadie me visitaba, menos tan temprano, John me hubiese avisado, me levante de la silla un poco fastidiada, y abrí la puerta, y para mi sorpresa no era John.

-          Michael, ¿Qué haces aqui? –le pregunte muy sorprendida, sosteniendo la manilla de la puerta-


-          Hola buen día –me dijo él con una de sus hermosísimas sonrisas, y su mirada recorrió mi cuerpo de pies a cabeza- ¿te desperté?

-          No, tranquilo ya estaba despierta –le dije y noté que tenia la bata abierta, me ruboricé enseguida y rápidamente la cerré y la ajuste a mi cuerpo con la correa de tela que tenia-

-          ¿Y no me invitas a pasar? –dijo observando el interior del departamento-


-          Que mal educada soy,  claro que si, adelante –le dije mientras el pasaba, cerré la puerta y le ofrecí asiento-

-          Gracias –me dijo y se acerco a mí dándome un tierno abrazo-

-          -Aclaré mi garganta y tímidamente me aleje de el-  que horror, me encontraste en estas fachas –le dije recogiéndome el cabello y sonrojándome ante su mirada tan curiosa observándome-

-          Lo siento, quería darte una sorpresa –dijo con una risilla-

-          Vaya, déjame decirte que lo lograste –le dije sonriendo- debiste avisarme, mírame parezco un fantasma. No mejor no me mires –dije tapándome la cara- estoy pálida, parezco una brujita.

-          No exageres –dijo el soltando una carcajada- además yo te sigo viendo igual, linda –dijo un poco tímido-

-          Si, como no –dije tratando de no ruborizarme ante su comentario- y ¿a qué se debe tu visita, tan temprano?, Michael quedamos de vernos a las cuatro –dije en forma de aclaratoria-

-          Si, lo sé, pero es que cambie los planes –dijo mordiéndose el labio inferior-

-          ¿A sí? Y ¿Por qué no me avisaste? –le pregunte alzando una ceja-

-          Porque no había tiempo, fue un cambio de última hora.

-          Aahh… ¿ya desayunaste?  Mi especialidad en la es mañana es cereal, con frutas –le dije y solté una carcajada al confesarle eso, y también por su expresión de asombro- ¿Qué te sorprende?

-          Es que la ultima vez, preparaste una comida riquísima, y ahora me dices que desayunas cereal. –dijo con una risilla- pensé que preparabas para desayunar otro menú.

-          Prefiero cereal, además es fácil de preparar. -dije con una sonrisa- entonces ¿te quedarás a desayunar?

-          No alis, hay otros planes –me dijo sonriendo- y tu formas parte de ellos –dijo alzando las cejas-

-           ¿Cómo? –dije confundida-

-          Si, por eso vengo a esta hora. ¿Que haces ahí sentada?, ve a cambiarte, se nos hace tarde.

-           ¿A dónde vamos? –le pregunte, pero el solo movió su cabeza en forma de negativa-

-          No te lo diré, es una sorpresa.

-          Mmm, bueno dame 15 minutos… ¿si? –dije levantándome del sofá-

-          Está bien te espero, pero 15 minutos eh! –dije riendo- no mentira, tómate el tiempo que quieras.

-          Ahora vuelvo, estás en tu casa –le dije y me fui a cambiarme-


Me di una ducha muy rápida, y tome una ropa cómoda, me pinte un poco la cara, para no estar tan pálida, y a los 15 minutos estaba lista, una marca record.



Me vestí con una ropa cómoda, no tenía mucho tiempo para escoger, elegí una camiseta rosada sin mangas, con un pequeño chaleco blanco, unos jeans y unos tacones un poco altos que había usado hace unas noches atrás y como fueron los primeros que vi, sin pensarlos los tomé.

-          Estoy lista Mike –le dije, el estaba de espalda viendo por el balcón-

-          Estas muy linda –dijo el tímidamente-

-          Ah! No exageres, me arregle en una marca record –le dije riéndome-

-          Bueno se hace tarde vamos –dijo tomándome de la mano-

Salimos del departamento, Michael abrió caballerosamente la puerta, subió y empezó a conducir.

Trate a toda costa de que me dijera a donde me llevaba, pero por más que insistí el no me dijo, me di por vencida, y empecé a observar el paisaje, y algunas veces me veía obligada a apartar la vista, por los repentinos cambios de velocidad que aplicaba Michael, me decía que no tenia de que preocuparme, que él sabía lo que estaba haciendo.
Comencé a molestarlo con comentarios como, me parece que no sabes conducir muy bien, el se molestaba y me hacía reír, claro que él no se  molestaba de verdad, porque luego se reía el también.
Me di cuenta que estábamos saliendo de la ciudad, y el tomó un pequeño atajo.

viernes, 12 de agosto de 2011

Capitulo 7



El tiempo transcurrió, ya habían pasado varios meses, y yo sin saber de él, me resigné a la posibilidad de que nunca más volvería a verlo.

John llego a mi casa y vio que yo estaba triste.

-          ¿Alis que te pasa? –me dijo preocupado-

-          Nada, no me pasa nada, ya te lo he dicho –dije, mintiéndole-

-          Tu no me engañas, te conozco, y sé que algo te pasa

-          John, por favor

-          Está bien, no te diré más nada, pero a cambio –hizo una pausa-

-          ¿A cambio que? –le pregunté curiosa-

-          A cambio… tienes que aceptar salir conmigo

-          ¿A donde? –pregunte asombrada-

-          Bueno es que me invitaron a una fiesta, y quiero que vayas conmigo, además te haré salir de aquí un momento, respirar otro aire –dijo tratando de convencerme-

-          ¿una fiesta? No sé, sabes que no me gustan. Además seguro son esas fiestas en las que hay paparazzi, y ya sabes.

-            Alis, por favor, no aceptare un no como respuesta, es más paso por ti hoy a las 7:00 pm.

-          Pero John…

-          Nada, me voy para que te arregles porque ya son las 4 de la tarde.

-          Pero John… espera

-          Nos vemos a las 7:00 pm, te quiero...bye!

-          John...-grité, pero era demasiado tarde, ya había salido-


Empecé a arreglarme, pues ya eran las 5 de la tarde. Decidí ponerme un vestido, daba unos centímetros por encima de mi rodilla, color Champaign, descotado en la espalda, y con bordados en el  frente color dorado; recogí con un delicado broche un pequeño mechón de cabello que coloque de un lado de mi cabeza, me maquille, tome mi cartera y me senté a esperar a John. Llego después de unos 15 minutos, yo baje y el estaba esperándome, abrió la puerta del carro, me dijo que estaba muy elegante, y seguimos a la fiesta.

Cuando entramos nos recibieron paparazzi que estaban ahí, era una fiesta muy importante y pues John representaba parte elemental de la celebración, pues él me dijo que se celebraba un convenio que habían hecho con otra empresa.

Pasamos un tiempo, y después vimos como todos los periodistas, fotógrafos e invitados se levantaban y observaban curiosos hacia la puerta.

Desde donde yo estaba solo se podía observar un poco hacia afuera, vi como se estacionaba una limusina, color negro, aparcándose muy despacio, porque los paparazzi se le lanzaban.

John me indico que entráramos a otra sala, porque pronto eso se llenaría de fotógrafos, además en la otra sala era donde todos estaban reunidos.

Yo caminaba de la mano de él, para no perderme, había muchas personas, finas damas con sus elegantes trajes, señores elegantemente vestidos, en fin, era una perfecta fiesta de los de la alta sociedad, esos de los que solo se fijan en el traje que llevas puesto y con quien vas.

Entramos al otro salón, y ahí estaba los padres de John. El Sr. Esteve Cooper y la Sra. Sophia Bennett de Cooper, nos dirigimos hacia ellos, los salude muy cordialmente, hacía mucho tiempo que no los veía, pero como estaban conversando muy amenamente con otras personas, al poco tiempo de nosotros estar ahí, nos ignoraron y siguieron con su plática.

Le dije a John que iría a buscar algo de tomar, no le veía ningún sentido el estar saludando personas que nunca antes había visto, pero como John los conocía, tenía que por  educación yo saludarlos.


Cuando me disponía a tomar una copa que llevaba uno de los meseros, me distraje, pues se abrieron las grandes puertas del salón, y se escuchaba el sonido de los flashes de las cámaras de los fotógrafos, recordaba que John me dijo de camino para acá, que los fotógrafos tenian el paso prohibido a esa sala.

Los encargados del evento cerraron rápidamente las puertas, y cuando camine un poco hacia adelante para poder ver mejor de quien se trataba, o quien estaba parado allí, me quede atónita. No podía creer lo que mis ojos estaban viendo, la persona que estaba parada allí detrás de esas enormes puertas, era Michael Jackson.

 Mi  corazón se aceleró de una manera sorprendente cuando lo vi ahí parado, después de todos estos meses sin saber nada de él. Y de repente lo veo ahí, estaba tan hermoso, como siempre, llevaba puesto una camisa roja debajo de un traje negro, ajustado a su cuerpo, sus rizos caían irregularmente, y llevaba sus peculiares lentes oscuros.

El se dirigió a un grupo de personas que estaban ahí, y que al parecer lo estaban esperando.

Yo solo me quede ahí  parada, observándolo, quise ir a hablarle, pero ¿y si se había olvidado de mi?; posiblemente ni me recordaba, me resigne a esa posibilidad, busque a John, que seguía parado en el mismo lugar, pero hablando con otras personas.

-          Alis, ¿Ya viste quien llego? –me pregunto un poco emocionado-

-          Si John, Michael Jackson –dije un poco cansada, o más bien como desilusionada-

-          ¿Qué te pasa? –me pregunto-

-          Nada –dije mirando el suelo-

En realidad, no le he iba a decir la verdad, pues, sentía que me estaba muriendo, tenía tantas ganas de ir corriendo y abrazar a Mike, no soportaba mas tenerlo tan cercanamente lejos, esa sensación era espantosa.

-          ¿quieres irte?, yo puedo llevarte no hay ningún problema –dijo John-

Cuando iba a decirle que sí, que me llevara a casa, su padre lo llamó,  John me pidió que lo esperara ahí un momento, que ya regresaba, pero yo conocía esos “momentos” de John, así que suspire cansada, y me crucé de brazos a esperarlo.

Decidí caminar un poco más hacia la puerta para esperarlo ahí, pero cuando me dirigía hacia allá, de un lado y de repente apareció Michael.

-          Alisha –me dijo muy asombrado- tanto tiempo sin verte –dijo y me sonrió, su mirada recorrió todo mi cuerpo, de pies a cabeza.

-          Michael –fue lo único que pude decir, y me perdí en sus ojos-

-          Aamm, estas muy linda –dijo y sus mejillas tomaron un color rojizo-

-          Gracias, pensé que ya no me recordabas, pensé que te habías olvido de mi –sonreí y me sonrojé-

-          ¿olvidarte, y según tu como podría yo olvidar esos hermosos ojos, y esa sonrisa? –dijo deleitándome con una de sus hermosas sonrisas-

-          ~me recuerda~  -sonreí-

-          Alis han pasado varios meses, creo que tenemos que hablar, tengo que explicarte por qué perdí contacto contigo, pero no aquí, ¿te parece si vamos afuera?

-          Si, pero espera, ¿y los paparazzi? –pregunté preocupada-

-          Ah! No, por ellos no hay problema, ya he venido antes para este lugar, salimos por esa puerta, hacia el jardín trasero –dijo señalándome una pequeña puerta que estaba al final de la sala- vamos –tomó mi mano y me condujo hacia afuera-

Llegamos, el lugar era muy lindo, había una fuente, algunos bancos, y no sé si era porque él estaba a mi lado, pero la noche estaba muy linda, el cielo despejado y las estrellas como que brillaban más, sentía como magia, mientras Michael me conducía hacia uno de los bancos que estaban ahí.
Esos bancos parecian sacados de un cuento de hadas, relucientes y blancos, con un diseño hermoso.

-          Y bien, ¿Qué pasó? –le pregunte cuando nos sentamos-

-          Lo que pasó, fue que surgió un viaje inesperado, y me toco salir dos días después de la vez que estuve en tu casa, intente llamarte, pero no sé que pasó, la llamada nunca calló. –me miraba fijamente, esperando mi respuesta-

-          Entiendo, pues yo te llamé para, saber de ti, y me contesto una persona no muy amable, y no me dijo mucho, solo me dijo que estabas ocupado –le dije, mirado sus ojos y sus hermosos risos-

-          Si, y además partimos muy rápido, no me dieron tiempo de avisar que me ausentaría por meses.

-          Bueno yo, pensé que te habías molestado conmigo, y por eso habías decidido alejarte, por lo que paso con la foto, como los otros que… -Mike me interrumpió-

-          ¿por qué habría de molestarme contigo? –dijo con una risilla-

-          Pues ya me había pasado antes, con otras personas. –bajé la mirada- Michael quiero explicarte por qué reaccioné así…

-          Está bien, pero será en otro momento, siento que se te hace difícil hablar de eso –dijo tomando mi mano-

-          Si un poco, pero quiero contártelo, para que puedas entenderme. –dije colocando mi otra mano, sobre la de él. Lo mire fijamente y le dije- recuerdo que una vez me preguntaste si confiaba en ti, y te dije que si –el asintió- es por eso que quiero hacerlo, porque confió en tí Michael.

-          Gracias por confiar en mí –soltó una risilla y me abrazó- yo también confió en ti- susurró  cerca de mi odio.

Ese acto me hiso cerrar los ojos y sonreír, se separó de mi, tomo nuevamente mis manos, y se quedó mirándome fijamente, en ese momento dejaron de existir el tiempo y el espacio, y solo nuestras miradas bastaban para hacernos sonreír, nos nutríamos con la presencia y la energía del otro; pero una voz hiso explotar nuestra burbuja, y el tiempo y el espacio recobraron su existencia.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Capitulo 6

Esa tarde había sido una de las mejores que había tenido en mucho tiempo, su compañía me hacía mucho bien, mientras preparaba la comida no parábamos de hablar de  comidas, bebidas, restaurantes, y me conto de lo que comía cuando iba de gira con sus hermanos, luego Mike me ayudo a preparar la mesa para cenar.

-          Aquí tiene su ración Sr. Jackson –dije en broma-

-          Muchas gracias señorita, tenga el gusto de acompañarme a comer –dijo ofreciéndome la silla-

-          Gracias señor, con todo gusto –dije siguiendo el juego, me senté y no pude contener la risa-

-           ¿Qué pasa? –pregunto con una risilla-

-          Nada –dije riendo- pruébala, a ver ¿que tal está?

-          Mmm…voy a probarla, pero antes –hizo una pausa, busco mi mano sobre la mesa, pero yo confundida la aleje- dame tu mano –se sonrió- solo un momento.

-          -Lo mire un poco confundida, y le di mi mano- ¿Qué harás?

-          Tranquila, no me voy a comer tu mano –soltó una pequeña carcajada al decirme eso-

-          Ok …


Mike envolvió sus cálidas manos con las mías, pidió que cerrara los ojos, y murmuró una oración hacia los alimentos, ese acto me pareció tan puro de su parte, con ese hecho Mike me mostro otra perspectiva de las cosas.


-          Ahora sí podemos cenar –me sonrió-

-          Ok , pero primero debes soltar mis manos –le dije riendo-

-          Oh! Lo siento –dijo apenado-

-          Tranquilo –dije sonriendo, Su expresión de apenado me había hecho sentir vergüenza-


Comenzamos a comer, y yo sin dejarlo de ver, quería observarle su expresión al probar mi comida.


-          ¿Qué hiciste, magia? –me pregunto sorprendido-

-          ¿por qué? –dije riendo-

-          Esta delicioso, wow! Realmente lo está.



-          Oh! –reía a carcajadas- quizás si un poco de magia.

-          Tu nana hizo un buen trabajo, de verdad cocinas muy bien –me dijo-

-          Gracias –le sonreí- bueno sigamos comiendo.


Terminamos de comer, y le invite a sentarnos en uno de los muebles que estaban en el recibo.

-          ¿y, te gusto la cena? –pregunte-

-          Si estuvo muy rico, gracias –me sonrió-

-          Que bueno que te gusto

-          Alis, te quiero decir algo -me dijo tímido-

-          Si, dime

-          Pues, hace un rato cuando fuiste a preparar el helado –hizo una pausa- pues yo…

-          Dime ¿que paso?

-          Bueno que yo cuando me senté, había una foto aquí en el mueble, ésta –dijo tomando la foto que  estaba en la mesa- ¿es tu familia?

-          Si –le dije, arrebatándole la foto y colocando en la mesa hacia abajo-  no debiste tomarla.

-          Lo siento, estaba en el mueble, y pues solo la tomé. ¿tanto te molesta?

-          Solo no debiste… no importa –dije sin mirarlo-

-          Perdón… pero ¿Por qué te molesta que yo viera esa foto?

-          Guarde silencio un momento- por favor Mike no me preguntes más, y, no estoy molesta.
-           Lo siento no fue mi intención – se disculpo-

-          Tranquilo no hay problema –le dije sin mirarlo-



Después de un incomodo silencio, Michael decidió irse, se despidió muy educadamente de mí, se disculpo nuevamente por lo de la foto, le dije que no tenía importancia.

Habían pasado un par de horas y yo me disponía a ir a dormir después de haber arreglado la cocina, tratando de no recordar el incidente que había pasado hacía un par de horas.

Cuando ya estaba en la cama, recordé la tarde que había tenido con Mike, había sido una de las mejores que desde hace un tiempo tenia, me sonreí recordando sus historias, pero recordé también que él había visto la foto.

Esa foto que había sido tomada una tarde de verano, cuando yo tenía 5 años, estaba con mis padres en el jardín de mi casa, como solíamos pasarnos las tardes de verano, como una familia feliz, ese recuerdo pasaba por mi mente, como si todos esos años fueron de un cuento, como si todo eso fue una mentira, o un sueño del cual me despertaron de una manera terrible.

Recordaba todo aquello tan lejano, que aunque fue bonito, prefería en este entonces que en aquel tiempo eso no hubiese existido, hubiese sido mejor vivir la realidad de ese momento, y no el cuento que me inventaron, sin saber las consecuencias que podría traer.

Había pasado una semana desde la última vez que había visto a Michael, no sabía nada de él,  supuse que había estado ocupado, pero no me atrevía a llamarlo, sin embargo necesitaba saber de él, saber como estaba,  que había hecho en todo ese tiempo. 

Pensaba también que  quizá el se había molestado por mi actitud, como lo habían hecho muchos otros, pero yo estaba dispuesta a aclararle el por qué yo reaccioné así.


-          ~decidí llamarlo~  hola, buenas tardes ¿podría comunicarme por favor con el señor Michael Jackson?

-          Buenas tardes, ¿Quién lo llama?

-          Soy Alisha McWhite

-          El sr Jackson está ocupado no la puede atender.

-          Ok, ¿le puede decir por favor que cuando pueda me llame?

-          Cuando pueda.  

-          Aamm… ok muchas gracias.


Cortaron la  llamada si responderme más nada, me pareció de muy mala educación, y además que la voz de la persona que contesto el teléfono era muy grave y seca.

No volví a recibir una llamada de Mike, pensaba que seguramente se olvido de mi, quizá porque vio  que era muy extraña, y seguía culpándome por el rollo que había hecho por una simple foto, me arrepentía de no haberle explicado todo, no me perdonaba el haber reaccionado de esa manera cuando el pregunto por esa bendita foto.

John había venido a visitarme varias veces, y notaba que había en mi algo extraño, o como él decía, diferente. Yo le decía que no pasaba nada que estaba como siempre, pero el insistía, y pues yo no me animaba a decirle lo que en realidad pasaba, que  era que extrañaba a Mike como nunca antes había extrañado a alguien, necesitaba por lo menos verlo, estaba angustiada sin saber nada de él.

Veía como pasaban los minutos, las horas, los días, las semanas, y no sabía nada de Michael, estaba angustiada, triste, deambulaba por la casa, sentía como que si todo lo que había pasado era solo mi imaginación, porque volvía a estar sola y triste, en  ese espacio infinito, cerrada en unas cuatros paredes, que lo que menos parecía era una habitación.