martes, 9 de agosto de 2011

Capitulo 5


Me desperté  la mañana siguiente, al correr las  cortinas de mi habitación noté que el día estaba diferente, el sol brillaba fuerte, eran las 9 de la mañana, los pájaros alegremente cantaban, sonreí al apreciar tan lindo hecho de la naturaleza.
Luego de un tiempo de estar ahí, fui a ducharme.

-          ¿Y ahora que hago, como me disculpo con John, no puedo estar peleada con él? es mi hermano.

Estaba confundida, no sabía que hacer, ni como disculparme. Después de un rato de haber desayunado, decidí llamarlo.

-          Hola John,  buen día… ¿Cómo estás? –dije con un tono de voz bajo, estaba apenada y nerviosa, no sabía como él iba a reaccionar-

-          Hola alis, buen día, estoy muy bien…¿y tu?- su voz sonaba fría, indiferente-

-          Bien… -hice una breve pausa- ¿crees que nos podamos ver hoy?

-          ¿tú puedes?

-          Vamos John, te debo una disculpa. ¿Puedo ir a tu casa?

-          No, mejor yo voy a tu casa…por que Salí, no estoy en mi casa

-          Si está bien…ven

-          Voy en media hora

-          Ok…te espero


Después de unos 30 minutos John llego a mi casa. Me saludo, pero su expresión era molesta, no lo había visto así desde una vez cuando discutió con su padre.

-          Hola alis

-          Hola John, ven siéntate

-          Gracias… y ¿que tienes que decirme? –me miro con cara molesta-

-          John, veras, yo…-hice una pausa- Perdóname, por favor, es que….

-          Olvidaste la cena –suspiro-


-          Me tape con las manos la cara, estaba muy avergonzada- perdóname –dije con la cara aun tapada- no era mi intención dejarte esperándome –me descubrí la cara para decirle eso- de verdad  yo no quise dejarte esperando, por favor perdóname- le dije casi en suplica- no puedes estar molesto conmigo por esto, eres mi mejor amigo John, mi hermano.

-          Debes saber que me hiciste sentir muy mal, me preocupe mucho, sin saber nada de ti, si te había pasado algo malo, que se yo…me preocupe mucho….

-          Prometo no volver a hacerlo –dije levantando mi mano derecha-

-          Está bien…te creo

-          Te quiero hermano –le sonreí y lo abrace, y el correspondió-

-          También te quiero…pero ya me tengo que ir, necesito ayudar a mi padre con unas cosas…

-          Ok…nos vemos luego

-          Me debes una cena…-me dijo sonriendo-

-          Claro –dije riendo—

-          Bye.

-          Bye…cuídate


Me sentía muy aliviada por haber resuelto el problema que tenia con John, me senté en una de los sofás que estaban el recibidor  de mi departamento, y se me hizo imposible no pensar en Michael….

-          ¿Que estará haciendo Mike? –me preguntaba-


***********


¿Que me pasa con esa chica? tiene algo en sus ojos, algo que me atrae. Pensaba Mike.
Michael estaba con la cabeza apoyada en el vidrio de una de las ventanas de su casa, detrás de la cual se dibujaba un hermoso paisaje, en tonalidades verdes.

-          Mike suspiró- ¿Qué tiene? – susurró-

-          ¿Que tiene quien viejo, y ese suspiro? –pregunto Alex, que era un amigo de Mike-

-          No nada, no me hagas caso –dijo Mike sin mirarlo, no sabía que decir- ¿Cómo estas, que haces aqui?

-          No, no me cambies el tema, te conozco y sé que algo te pasa, o debo decir, que alguien está haciendo que algo te pase, y ese alguien es una chica –estaba riéndose-

-          No comiences a fastidiarme con eso, ¿ok?

-          Ok, no te fastidiare mas… pero igualmente algún día me vas a contar –le dijo Alex-

-          Ah...si, si...claro… ¿y pasó algo? –pregunto Mike

-          Claro, ¿que no recuerdas que teníamos que ir a hablar sobre las coreografías?

-          Oh...si, lo había olvidado –dijo Mike, cubriéndose con la mano la frente-

-          Hombre, algo pasa contigo

-          Ya…vamos
Partieron a donde iban.

********************


Yo estaba en mi casa, viendo unas fotos de cuando era niña, estaba con mis padres, y recordaba perfectamente el momento en que esa foto fue tomada.

-          Todo era tan perfecto, cuanto extraño eso –fue imposible no llorar, trataba de no hacerlo pero no podía, inmediatamente empezaron a brotar lagrimas, que me rasgaban el alma. Esos recuerdos me causaban tanto daño, que aunque trataba con mi vida de olvidarlos, no podía.

-          Ya basta –me grité, me seque las lágrimas bruscamente con la manga de mi abrigo- ya no más. Debo tratar de superar esto. Llamaré a Michael, necesito verlo, no sé porque pero con él me siento cómoda, segura, y no sé, pero aunque parezca ilógico, es lo que me pasa –hice una pausa y mire a mi alrededor- genial, algo nuevo, ahora hablo sola.


Tome el teléfono, y su número de la llamada anterior había quedado registrado. Por un momento dude en hacerlo pero era tarde, ya estaba repicando el teléfono.

-          hola, buenas tardes. –me hablo-

Era esa voz linda, dulce y tierna que yo por fortuna ya conocía

-           hola,  buenas tardes. ¿Cómo estas Mike? –dije un tono de voz bajito-

-          Hola Alis –me dijo con un tono de felicidad- estoy bien, ¿tú como estas?

-          Bien, Gracias. Mike te llamaba para ver, si –hice una pausa- si tú puedes, Aamm, si quieres…

-          Dime que pasa –se rio-

-          Aamm… ¿crees que nos podamos ver hoy? –dije un poco nerviosa-

-          Si claro. Yo encantado, ¿dime donde nos vemos?

-          Aamm… pues puede ser -Mike me interrumpió-

-          En el parque.

-          Si, claro, está bien… ¿a que hora?

-          Pues ahora yo estoy un poco ocupado...pero ¿te parece a las 5?

-          Si, perfecto. Pero si no puedes tú dime, yo entiendo.

-          No, claro que puedo.

-          Bueno entonces nos vemos a las 5

-          Ok. Cuídate –me dijo-

-          Tu también Mike.

-          Adiós

-          Hasta luego.


Así terminamos de hablar, yo me fui a arreglar, me gustaba arreglarme, porque además no tenía muchas cosas que hacer, y me quedaban todavía unas dos horas. Pasado el tiempo, decidí irme caminando, el parque no quedaba muy lejos de mi casa.

Llegue y eran las 4:50 pm, y para mi sorpresa cuando no habían pasado ni cinco minutos, divise una figura a lo lejos, y por su única forma de caminar, ya sabía de quien se trataba.
Me quede esperando sentada hasta que Michael llego a mí.

-          Hola –me levanté-

-          Hola –se acercó y me dio un beso en la mejilla- ¿como has estado?

-          Bien.

-          Te das cuenta llegamos cinco minutos antes de lo acordado –dijo con una pequeña sonrisa- te dije que esta vez no llegaría tarde.

-          Si, y yo te dije que no la olvidaría.-bromeé-

-          Siéntate por favor –dijo Mike-

-          Gracias

-          ¿Y a que se debió la llamada?

-          Pues es que como pactamos que la próxima cita tu serias el interrogado. Además quiero saber cosas de ti.

-          Ok. Entonces empieza

-          Vale. Aamm… ¿que edad tienes?

-          29, y cumplo años el 29 de agosto.

-          Ah!... ¿que cosas te gustan? Además de la música y bailar.

-          Estar contigo.

-          Ah?  -pregunte asombrada y sonrojada-

-          En serio. Contigo me siento bien, cómodo. Es como si te conociera de toda la vida.

-          Aahh… -lo mire y sonreí-

El también me sonrió, pero se quedo mirándome de una manera muy extraña, al parecer estaba asombrado, quizá por mi sonrisa.

-          ¿Pasa algo?  -le dije-

-          Tienes una sonrisa muy linda –me dijo y siguió sonriendo-

-          Gracias, pero no te acostumbres a verla, pues casi nunca aparece –dije enseriándome otra vez-

-          ¿Por qué dejas de sonreír? –pregunto algo desconcertado-

-          Porque la vida me da muy pocos motivos para hacerlo


Había un silencio incomodo entre nosotros, yo no sabía que decir, pero Michael tomo la iniciativa.

-          No confías mucho en las personas, ¿verdad? –dijo mirándome-

-          No. En realidad son pocas en las que confío. Las puedo contar con una mano. –dije mirando al suelo-

-          Alis –dijo tomando mi mano- ¿confías en mí?

-          Si Mike –lo miré y le dije- Sé que llevo muy poco tiempo conociéndote, pero en ese corto tiempo me he dado cuenta de la gran persona que eres. Eres único –le sonreí-

-          ¿Te puedo abrazar? –me pregunto muy tímido

Cuando me hizo esa pregunta, yo sin responderle, me lancé sobre él, cerré mis ojos, y aspire su exquisito aroma, el aroma de su piel. Ante aquel contacto me di cuenta de cuanto necesitaba ese abrazo, se prolongo por un minuto, o un poquito menos.
Abrí mis ojos, y volví a la realidad. Sentí un poco de vergüenza, y me separe de él. Pero antes me dijo:

-          gracias por confiar en mí –susurro en mi oído-

-          me inspiras confianza, espero no equivocarme esta vez, como las otras tantas veces.

-          Me sonrió y me dijo- ¿quieres ser mi amiga….mi mejor amiga?

-          Por supuesto –le sonreí, y él me abrazo-

-          ¿Alis no sabes si hay por aquí cerca una heladería? para ir a comer helado.

-          Si. Pero te reconocerán.

-          ¿Y entonces? No nos quedaremos toda la tarde aqui, o ¿si?

-          Entonces vamos a mi casa, queda cerca de aquí, podemos comer helado allá

-          Es buena idea. Vamos –coloco su mano en el abdomen de modo que yo pudiera pasar mi mano entre el espacio que quedaba-

-          Gracias. Vamos.

Pasamos por la heladería, y obvio yo fui a comprarlos. Pedí napolitano, porque ya habíamos acordado que compraría ese. De camino a casa, fuimos hablando de los sabores de helados, y riéndonos por las cosas que me contaba Mike, como cuando hicieron una guerra de helados, pero no terminó de contarme porque habíamos llegado ya.

-          Bien, pasa, esta es mi casa… o departamento, como lo quieras llamar. -hice un movimiento con la cabeza, diciendo que pasara-

-          Gracias.

-          Siéntete como en tu casa…-dije mientras me dirigía a la cocina a preparar el helado-

-          Ok…gracias

Mike se sentó en uno de los muebles, y al cabo de un par de minutos yo regresé.

-          Ten, tu helado –dije ofreciéndoselo-

-          Muchas gracias.

-          Ven vamos a asentarnos para acá…es mejor

Lo lleve al balcón del departamento, desde donde se veía la ciudad. Además que era más cómodo estar ahí porque había una mesa.

-          Tienes una hermosa vista de la cuidad desde aquí –me dijo Mike-

-          Si, lo sé…eso me gusto, por eso le dije a mi padre que lo comprara –dije antes de llevarme una cucharilla de helado a la boca-

-          ¿Llevas mucho tiempo viviendo aquí? –dijo, y comió helado-
-          Si… mucho

-          ¿Desde cuándo?

-          Desde los trece años –dije colocando el helado sobre la mesa-

-          ¿Viviendo con tus padres? –dijo y comió helado, ya casi lo terminaba era un devorador de helados-

-          No Mike… sola –supe que mi mirada y mi voz cambiaron, por la expresión de Mike

-          ¿Sola? –pregunto asombrado-

-          Yo solo asentí con la cabeza-  bueno en realidad no tan sola, estaba con la Nana Cindy.

-          Aahh… ¿y sigues con ella?

-          No… ella tuvo que irse a su pueblo. Tenía asuntos que atender en su familia. Y pues yo ya tenía diecinueve años, podía defenderme sola. –hice una pausa, y baje la mirada- Pero no te imaginas cuanto la extraño –trataba de reprimir el llanto pero no podía- me cuidaba desde que nací.
 
             En ese momento tuve una descarga de nostalgia, alcé la mirada para evitar llorar, y respire profundo, pero su recuerdo se hizo más vivo, y no puede más, cerré los ojos y baje la cabeza, y si poder evitarlo rompí a llorar.

Michael me miraba, luego se levanto y se detuvo  a mi lado, y sentí sus manos empujar delicadamente mi cabeza hacia su pecho – tranquila- rodee su cintura con mi brazos, y lo abrace fuerte, el acariciaba mi cabello, en señal de consolación. Respire para dejar de llorar, me separé de él, y seque mis  lagrimas.

-          Lo siento, fue mi culpa. No debí preguntarte, perdóname

-          Tranquilo no fue tu culpa, además tu no sabias nada. –dije en entrecortados suspiros- gracias por escucharme, necesitaba a alguien con quien desahogarme, más que cualquier cosa fue un alivio. Además ya estoy acostumbrada a esto.

-           Pero te hice llorar, perdóname. No me gustaría verte así, nunca más.

-          También me gustaría no estar así nunca más -dije y una lágrima corrió por mi mejilla-

-          ¿Ya te sientes mejor? -dijo pasando suavemente su dedo pulgar por mi mejilla, para limpiar la lagrima-

-          Si… gracias…sígueme contando de la guerra de helados, no me dijiste casi nada –dije tratando de cambiar el tema de conversación-

-          Cierto, ven te contaré. Pero vamos a adentro que empieza a hacer mucho frio.

-          Ok, ven pasa –me detuve a cerrar las puertas del balcón-

-          ¿Listo?

-          Si ya, cuéntame –me senté a su lado en el mueble-

-          Bueno todo empezó una tarde cuando a Marlon, mi hermano, se le cayó su helado en la cabeza de tito. –re rio recordando el hecho- fue muy gracioso, lo hubieses visto, y luego él se lo devolvió, y después se unieron mis otros hermanos, yo no quería tener nada que ver con eso, así que intente alejarme pero cuando lo iba a hacer me lanzaron helado en la camisa, intencionalmente, así que no me iba a quedar con esa, y empecé a lanzarles helado también.

Michael se veía tan feliz al contarme todo eso, que los dos reíamos, y reíamos a carcajadas, y el tiempo se pasaba volando.

-          ¿los quieres mucho verdad? –le pregunte-

-          Si, ellos son lo mejor, de verdad los quiero muchísimo… ¿Por qué lo preguntas?

-          No, simple curiosidad, además se nota que los aprecias. –le sonreí- eres muy afortunado.

-          Michael ya son las 7 de la noche –dije asombrada-

-          Uuuyy…si, las horas se pasan volando –dijo desanimado y triste- creo que me tengo que ir.

-          ¿Tan pronto? –dije un poco triste-

-          Es que, mira la hora

-          tengo una idea, ¡quédate a cenar!

-          -Se quedo pensando-

-          Claro que si tienes otros compromisos, yo entiendo, no hay problema –le dije-

-          No!... claro que puedo, me encantaría –me sonrió-

-          Genial –le sonreí- ¿que quieres que te prepare? –le pregunte muy tímidamente-

-          ¿Me vas a preparar algo? –alzó las cejas en un gesto de asombro- ¿tu sabes cocinar?

-          Si –le dije sonriendo- ¿Qué te asombra?

-          Es que, no me lo puedo imaginar

-          ¿Porque?

-          No, no me mal interpretes, no pienses que es que no te creo capaz, es solo que…

-          Te entiendo –le interrumpí-, y te digo que si sé cocinar, igualmente sé preparar comidas bien ricas, porque me enseño mi nana Cindy, además ¿quien crees que ha hecho la comida todos estos años, que he estado sola? Obviamente yo.

-          Oh… eres realmente una cajita de sorpresas…

Los  dos reímos ante su comentario, le invité a pasar a la cocina, y comencé a buscar las cosas que necesitaba.

-          Lo que voy a preparar –le dije- es algo que me gusta mucho, y me queda muy bien, espero que te guste. solo que creo que hay un problema

-          Si… y por mi parte también hay un problema, alis yo soy vegetariano

-          ¿En serio? Pero si no hay problema, yo también soy vegetariana –le dije, mientras me colocaba el delantal, yo estaba del otro lado del mesón que dividía la cocina-

-           Vaya que bueno, en serio me dejas muy sorprendido. –soltó una carcajada- Debes saber que soy muy exigente.

-          Prepararé una Lasaña de Espinacas, y la haré con todo gusto, esperando satisfacer los exigentes gustos del Sr. Jackson –le dije, tratando de hacer cara seria-


Los dos reímos ante mi comentario, Mike reía a carcajadas, que llenaban cada rincón de mi casa, y desvanecían todo rastro de soledad que estaba acumulada en mi espacio, su risa era el mejor remedio.

1 comentario:

  1. *-* OMG¡¡¡¡¡¡¡¡ HERMOSO CAPITULO MI QUERIDA LIS ME FASINO¡¡¡¡ TIENES QUE SEGUIRLE¡¡¡ PRONTO

    ME ENCANTA COMO PROFUNDISAS LAS PALABRAS¡¡¡¡ TE ADMIRO MUCHO ESTA NOVELA ME IDENTIFICA SIN EMBARGO ME JUSTARIA ENCONTRAR AL CHICO ESPECIAL¡¡¡

    ME FACINO OJALA Y MIKE SE QUEDE A DORMIR¡¡¡¡¡¡¡ Y JONH LA QUIERE COMO HERMANA ¡¡¡¡ O COMO???
    ME MUERO CONTINUA

    PD: PRIMERAS SIGO SIENDO NUMBER ONE¡¡¡¡
    del blog

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