sábado, 24 de septiembre de 2011

Capitulo 11

La mañana estaba muy soleada, decidí salir de mi departamento. Caminaba por las apretadas calles del centro de L.A. hasta entrar a un supermercado por algunas cosas que necesitaba, al llegar a uno de los estantes estaban dos chicas que hablaban con un tono bajo pero exaltadas, decían que Michael Jackson estaba en ese centro comercial, yo escuchaba disimuladamente, luego ellas se fueron riendo en un tono bajo, yo solo las observe hasta que salieron del supermercado, me quede ladeando mi cabeza y con una media sonrisa, y continué con mis compras.

Después de un tiempo dando vueltas, comprado otras cosas, pase por el frente de una tienda de juguetes y sentí que alguien me empujaba desde atrás fuerte y rápido hacia el interior de la enorme tienda.

-          Suéltame –dije asustada-

-          Tranquila, soy Michael –dijo y me jaló hacia el final de unos grandes estantes que estaban en la comercio- Alis, gracias al  cielo que estas aquí –me dijo respirando cansado-

-          Estas demente –le dije con cara de horror- ¿Qué haces aquí y así? –le dije en susurro-

-          Es que yo vine con mis guardaespaldas, pero de repente aparecieron muchas personas, y lo que se me ocurrió fue salir corriendo, una muy mala idea –me decía observando la entrada de la tienda-

-          Si una muy mala idea, ¿y ahora, como saldrás de aquí?

-          Tu me vas a ayudar Alis, no me puedo quedar mucho tiempo aquí.

-          ¿y como pretendes que te saque de aquí, como un muñequito de lego en una bolsita? –le dije en broma-


-          Muy graciosa. Aunque –miró todo con cara divertida-

-          ¿Michael qué harás?  -pregunte nerviosa-

-          ¿y si derribamos esa figura de legos y salimos corriendo?

-          Que idea tan genial, así no llamaremos la atención –le dije en un tono sarcástico- no, tiene que haber otra manera. Estamos en el piso tres –comencé a estudiar la situación, pero Michael me interrumpió al decirme que la empleada de la tienda se había dado cuenta que el estaba ahí-

Lo tomé del brazo, y comenzamos a caminar hacia la salida, caminando por todos los pasillos para perder a la empleada que disimuladamente nos venía persiguiendo, logramos salir de la tienda y comenzamos a correr por el pasillo.

Michael daba grandes zancadas, yo lo seguía corriendo, me dio un tirón del brazo para escondernos porque iban pasando un grupo de chicas, ellas siguieron y nosotros también, ese pasillo parecía eterno y no había cerca un ascensor, y en ese piso no había mucha gente por lo que el supuso que estarían en el segundo.
Le propuse bajar por las escaleras, casi nadie las utilizaba, pero encontramos un ascensor que daba al piso del servicio, por ahí sería mucho más fácil salir.

-          Michael, este ascensor da al piso de servicio, vamos a bajar por el –le dije mientras oprimía el botón, y el miraba para ambos lados-

-          Ok vamos

Bajamos y efectivamente salimos en el piso de abajo, un señor que estaba ahí nos guio hasta salir al estacionamiento.  
Pasaron unos segundos, nos miramos seriamente, y a los otros dos segundos estallamos a carcajadas.

-          Estamos locos –le dije tratando de parar el ataque de risa que teníamos-

Michael seguía riendo, inclinado con las manos apoyadas en sus rodillas. Divisé dos figuras de unas personas altas y robustas, venían hacia nosotros y le dije a Michael, el enseguida se dio la vuelta y se detuvo a mi lado. Esas personas eran sus guardaespaldas que lo andaban buscando por todo el centro comercial.

-          Sr. Jackson, hasta que por fin lo encuentro –dijo uno de ellos respirando aliviado- lo hemos buscado por todo el centro comercial. ¿Se encuentra bien?

-          Si, estoy muy bien –respondió Michael-

-          Michael, yo me tengo que ir –le dije, esos tipos parados detrás de Michael me intimidaban-


-          Ok, gracias por ayudarme –me dijo con una sonrisa-

-          Por nada, para eso están los amigos, ¿No?

-          Claro –dijo antes de darme un abrazo de despedida- te llamaré pronto

-          Está bien, esperaré tu llamada –le dije con una sonrisa, y me marché-

Esa misma tarde John llegó a mi casa, hablábamos sobre lo que había pasado la otra noche, cuando me dejo en mi casa, y al parecer estaba molesto.

-          ¿John,  a caso estabas molesto conmigo? –le pregunté con el ceño fruncido-

-          No Alis, no era eso… fue solo que… -dudo en decirme- ¿Por qué no me habías dicho que conocías a Michael Jackson?

-          Porque no lo consideré necesario… -yo iba a seguir hablando, pero él me interrumpió-

-          ¿fue con él con quien saliste la otra tarde? –pregunto curioso-

-          Si, fue con él, ¿por qué?

-          No, por nada. Alis discúlpame por lo de la otra noche, fue solo que estaba cansado y… -le interrumpí-

-          No te preocupes John, no pasa nada –le dije con una sonrisa. Me dirigí a la cocina por unos refrescos, y luego me senté nuevamente con él- ¿Cómo va todo en el trabajo John?

-          Alis de eso  quería hablarte –dijo luego de tomar refresco- quería hacerte una propuesta, o más bien, una oferta de trabajo –indicó  muy tranquilamente disfrutando de su bebida-

-          ¿Una oferta de trabajo? –pregunte pensativa- explícame por favor

-          Verás, en una de las empresas se necesita un administrador, o administradora –dijo mirándome divertidamente-  y pues yo enseguida pensé en ti. ¿Qué me dices, te animas?  Además te servirá para salir de aquí y… -le interrumpí-

-          John –le dije reacomodándome en el sofá para mirarlo de frente y seriamente- tú sabes que yo no aceptaría, y conoces el por qué. Sabes que yo estudie eso, pero fue por obligación. John no me gusta hablar de esto.

-          Lo sé Alis, pero pensé que habías cambiado de opinión,  después de todo este tiempo.

-          Pues no. No lo he hecho, y así estoy bien.

Cambiamos de tema y seguimos hablando durante toda la tarde.

El se tuvo que ir al anochecer, tenia compromisos que atender. Eso era lo que siempre pasaba, en los últimos años el se convirtió en una persona muy ocupada, me visitaba cuando tenía la oportunidad, ya no pasábamos tanto tiempo juntos como antes, ahora solo nos veíamos dos o tres veces por semana, aunque yo estaba consciente de que él hacia todo su esfuerzo por pasar algún tiempo conmigo, y no me quejaba, yo entendía que el tenia una vida, un trabajo y sabia que no iba a estar todo el tiempo conmigo, aunque también sabía que él no dejaría de ser mi amigo.

Esa noche el cielo estaba completamente despejado, la luna estaba tan clara que la luz que pasaba a través de la descubierta ventana alumbraba toda la habitación.

Recostada en la baranda del balcón de mi habitación, disfrutaba de la vista nocturna de la cuidad. Pensaba en el motivo de mi negativa a John. El sonido del teléfono me saco de mis pensamientos, enseguida recordé que Michael había dicho que iba a llamarme, me apresure a contestar.

-          Hola –dije con una sonrisa, efectivamente quien me llamaba era Michael-

-          Hola Alis –me dijo con su tono de voz característico-

-          Michael, ¿Cómo estas, no andas por otro centro comercial, verdad? –le dije en broma-

-          No, por supuesto que no –dijo tras una melodiosa carcajada-  nuevamente gracias por salvarme hoy.

-          No fue nada Mike

Estuvimos hablamos por horas, que a mí me parecieron minutos. Me sorprendí bastante cuando iba camino al balcón para seguir hablando con Mike y mire el reloj de pared que apuntaba las 2:15 de la madrugada.

-          Mike ¿te has dado cuenta de la hora? –le pregunté sorprendida-

-          No –se calló un momento- vaya, son las dos de la madrugada, las horas se pasan volando –dijo asombrado-

-          Si. Entonces hablamos luego… más tarde, quizás.

-          Ok. Hablamos más tarde, dulces sueños –me dijo con su dulce voz-

-          Gracias, igualmente

Me fui a la habitación, acostada en mi cama escuchaba aun la dulce voz de Michael, sus sonoras y divertidas carcajadas, sin duda alguna el era la mejor persona que había conocido.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Capitulo 10

En ese momento no sabía como controlar todo lo que me estaba pasando, sentirlo tan cerca, y su dedo índice tocando mi mentón. Lo miraba fijamente, no podía dejar de hacerlo, había una fuerza sobrehumana que me impedía reaccionar, o quizá era que no quería hacerlo, no quería salir de ese maravilloso espacio, en donde unos ojos oscuros me miraban con un brillo tan magnífico. Estaba luchado con todas mis fuerzas para que esa atracción tan fuerte que me arrastraba hacia el no me siguiera acercando a él y tentándome a ser algo que posiblemente podría ser un error.

Yo seguía observándolo, y viéndolo más cerca a medida que avanzaban los segundos, de repente mi razón pudo más que el corazón y comenzó a gritarme un montón de “detente Alisha, detente”, esas palabras resonaban en mi cabeza cada vez más fuerte, hasta que no lo soporte, sabía que eso era lo correcto, detenerme.

Reaccioné, por fin lo hice, con un movimiento muy brusco arranqué mi barbilla del dedo de Michael, y a la vez me levante, dejando a Michael ahí, con la mano aun extendida, y a los segundos la atrajo hacia él,  cerro su mano acariciando su dedo índice con el pulgar y mirando la flor que deje tirada en el banco, con el ceño fruncido, y con una expresión de confundido.

Yo estaba de espaldas hacia él. No quería que me viera así, estaba sonrojada, confundida, a punto de salir corriendo, de huir de ahí, pero me contuve, mire de reojo a Michael, el estaba igual que yo, con la mirada clavada en el verde pasto, quizá por su mente estaba pasando la misma pregunta que me estaba torturando a mí. ¿Por qué rayos yo había reaccionado así?, quizá si no lo hubiese hecho, pudo haber sido menos notorio todo lo que yo sentía.

Ahora ¿con qué cara vería a Michael después de todo eso?, me sentía tan confundida, camine hacia el gran roble que estaba bastante cerca de donde estábamos, me acosté al pie de él, arropada con su inmensa y fresca sombra, apoyando mi cabeza en una de sus grandes raíces, cerré mis ojos y veía esos hermosos ojos mirándome fijamente. Una cosa liviana cayendo cerca de mis manos entrelazadas y posadas en mi abdomen  me hizo sobresaltar, abrí mis ojos y era él posando la flor ahí, cuando lo vi me levante rápidamente y me quede sentada, tomando la flor.

-          ¿Alis… estas bien? –me preguntó mientras se sentaba a mi lado-

¿Que se supone que tenía que responder yo? Por Dios, ni siquiera sabía si estaba bien, no podía describir que me pasaba,  era eso lo que yo misma me preguntaba, ¿estaba bien? Nunca antes me había pasado algo similar.

-          Debería- dije en un susurro, casi inentendible, por lo que Michael me pidió que repitiera- si supongo –dije un poco más duro, pero sin mirarlo, solo giraba la flor tomándola por el tallo.

-           Este lugar es muy fresco –dijo para entablar una conversación, supuse que el seguiría como si nada hubiese pasado, yo decidí hacer lo mismo-

-          Si, por eso decidí venir para acá –dije aun mirando la flor-

-          Alis hay otros lugares que quisiera que veas, ven –dijo levantándose-

-          Está bien –me levante, pero  le pedí que me esperara mientras me quitaba los tacones-

-          ¿Que haces? –pregunto mientras me esperaba-

-          Me quito los tacones, prefiero andar descalza, sentir en mis pies la grama fresca –agarré mis tacones y empecé a caminar, cuando llegue al lado de Michael se me quedo observado un poco extraño-

-          ¿Qué pasa, por qué me miras así?

-          Mírate –dijo en una risilla- eres una enana

-          Claro que no –dije y le di un golpecito con el dorso de mi mano en el brazo-

-          Aauch –se quejo de mi golpe-  si lo eres… mírate…-dijo riendo- no espera –dijo mirándome con cara seria-

-          ¿Qué pasa?

-          ¿no eres la hermana perdida de los enanitos de Blancanieves? –dijo antes de empezar a reírse a carcajadas-

-          ¿Ah?... muy gracioso… -dije haciéndole una mueca odiosa y caminando rápido, dejándolo atrás-

-          Ok, ok… -dijo en una risilla, y dando grandes zancadas para alcanzarme- no te molestes, solo bromeaba. –estaba a mi lado y me abrazo, hundiéndome en su pecho y dándome un beso en la cabeza-

-          ¿lo ves?.. no soy tan “enana”, llego por tu hombro… -dije separándome de él, y haciendo una seña con mi mano, por encima de mi cabeza, hasta su hombro-

-          Ya te dije que estaba bromeando –dijo riendo, y comenzamos a caminar-

Caminábamos en silencio, podía oír los suspiros de Mike… estaba tan pensativo, mirando solo al frente, lo hice reaccionar cuando tomé su mano, y lo dirigí hacia otro gran árbol que estaba ahí, tenía una sombra deliciosa, nos sentamos en silencio, respirando aquel delicioso aire y mirando el paisaje.

-           ¿Alis, por qué pensaste que yo había decido alejarme de ti? –pregunto Mike curioso-

-          Por la reacción que tuve, cuando me hablaste de la foto, creo que una persona normal no hubiese reaccionado así –Michael me miro con una expresión de confundido, le sonreí y le dije- con normal me refiero a, personas diferentes a mí.

-          ¿Cómo, por qué lo dices? –me pregunto él-

-          Mike yo he tenido experiencias desagradables con “amigos”,- dije mirando y acariciando las finas y pequeñas ramitas de césped- crean confianza, un vinculo amistoso, ¿y luego?..... luego me ignoran, se alejan, eso es desilusionador, es triste- lo mire y le dije- Pero tu eres diferente Michael, eres muy diferente a todos. –le sonreí al decirle eso ultimo y el también sonrió-

-          Alis yo tampoco he tenido amigos, todos son simplemente compañeros de trabajo, es muy triste no tener con quien hablar, con quien divertirte, siempre he estado solo –dijo mirándome  con una expresión triste- muchos dicen que porque soy famoso debo pasarla muy bien, de fiesta en fiesta, viajando, teniendo un montón de personas trabajando para mi, teniendo fama, dinero… pero no –dijo moviendo su cabeza,  yo lo escuchaba muy atenta- no, eso no lo es todo Alis, si disfruto lo que hago, bailar cantar, regalarle al mundo mis obras, pero… después de eso ¿que?, ¿Quién soy?. No tengo a nadie, es difícil, porque muchas veces estoy cansado y tengo que ir a reuniones aunque no quiera, los horarios cambian dependiendo de cada país en donde este y no me he acostumbrado a uno cuando ya tengo que partir a otro muy diferente, hay muchísimas personas en el mundo de la música, y las que te rodean no siempre tienen buenas intensiones, la mayoría de las veces te hacen daño, ¿y la fama y el dinero?, eso no lo es todo… en realidad, eso no es nada –dejo de mirarme y clavo su mirada en la grama- no es nada –susurro, justo cuando iba a hablarle el siguió, y me miro con una sonrisa- pero te conocí Alis, llegaste a mi vida, y ahora todo es diferente, tengo una amiga, ¿sabes? Siempre he rogado al cielo, cada noche mirando la luna, he pedido por una persona con la que pueda hablar, en la que pueda confiar, y estoy seguro que mi deseo ha sido concedido, y con creces por el tiempo que me hicieron esperar –dijo eso ultimo en una risilla-

-          Mike, gracias. Gracias por considerarme tu amiga, por confiar en mí, gracias por considerarme tu deseo concedido –me acerque a él y lo abracé, transmitiéndole todo el cariño que le tenía- y escúchame bien –le dije tomando su rostro entre mis manos y mirándolo de frente y fijamente- nunca más Michael, nunca más vuelvas a decir que estas solo, porque no lo estas, ahora me tienes a mí, y créeme yo siempre estaré a tu lado, como sea, pero siempre estaré, y sobre todo aquí –dije colocando mi mano en su corazón- solo tienes que cerrar tus ojos, y ahí estaré.

-          Lo sé Alis, y créeme –dijo colocando su mano sobre la mía- de ahí nunca nadie podrá sacarte, nadie –me sonrió y me abrazo, una lagrima rodó por mi mejilla, el sin decirme nada la tomó con su dedo pulgar y me volvió a abrazar, esta vez muy tiernamente-

La tarde transcurría, y nosotros alegremente hablábamos y caminábamos bajo aquel despejado cielo de las cuatro de la tarde, ese lugar sin duda alguna era magnifico.
Michael y yo recorríamos el lugar agarrados de la mano balanceándolas como unos niños, de repente llego a mi mente un recuerdo.

Estaba mi madre sentada al pie de un frondoso árbol, con un lindo vestido, un gran sombrero y no muy animada. Mi padre estaba parado unos metros más allá, yo corría hacia sus brazos que estaban abiertos esperándome, me cargo y comenzó a girar mientras los dos reíamos a carcajadas.
Una mujer no muy delgada de 40 años aproximadamente se acercó a mi madre a decirle algo, ella se levanto enseguida sacudiendo su vestido y con una sonrisa se adentro en la casa.
La expresión de mi padre cambio inmediatamente, estaba como triste, me coloco sobre el verde pasto y bajo hasta mí y con una sonrisa me dijo te quiero hija.

La voz de Michael llamándome me hizo reaccionar, aunque en mi cabeza resonaban aun  esas últimas palabras.

-          ¿Dime Michael, que pasa? –dije pestañando un par de veces, para volver a la realidad y ponerle atención a Michael-

-          Decía que ya es hora de irnos, y que te pongas tus zapatos –dijo en una risilla mirando mis pies-

-          Michael ¿tan pronto? Yo no me quiero ir –dije haciendo cara triste-

-          Tenemos que irnos, luego se hace mas tarde y no me gusta conducir así, mira esta anocheciendo –dijo señalando el cielo-

-          Que exagerado eres, apenas y va bajando el sol, ni siquiera ha empezado el crepúsculo. Michael quedémonos a ver el crepúsculo –le dije casi en suplica-

-            Alis lo que pasa es que se hará tarde y… -le interrumpí-

-          Por favor, imagina como ha de verse un crepúsculo desde aquí. Y no te preocupes, yo  conduzco. ¿Te parece?

-          Alis… -me miraba fijamente y yo a él con una expresión suplicante- está bien, nos quedaremos –dijo vencido por mi expresión y esbozando una hermosa sonrisa-

-          Gracias –le dije luego de una sonrisa-

Nos sentamos en la grama con vista al horizonte en donde comenzaban a aparecer los hermosos tonos del atardecer, el sol se veía divinamente anaranjado, el cielo dotado de nubes de color anaranjado y rojizo.
Nos quedamos en silencio todo ese tiempo, hasta que empezaron a aparecer los luceros, entonces me levanté y le dije a Michael que era hora de irnos, el me siguió, y como acordamos yo conduje hasta el edificio.

-          Gracias por todo Michael –dije después de estacionar el auto-

-          No tienes nada que agradecer Alis, por el contrario, gracias a ti por aceptar mi invitación –me dijo con una sonrisa-

-          Ha sido un día fabuloso. Es el mejor regalo de cumpleaños que me han dado –le dije y los dos sonreímos, luego de eso nos quedamos en completo silencio, ninguno de los dos queríamos despedirnos, pero yo tomé la iniciativa-

-           Bueno hasta luego –dije antes de bajarme del auto-

Michael bajo del auto, yo me acerque para despedirme de él nuevamente, me explicó que haría un espacio para volver a vernos, porque los siguiente días estaría un poco ocupado, le dije que no había problema, podía llamarme cualquier día que tuviera espacio.
Michael se acercó y me dio un beso en la mejilla y un tierno abrazo, luego se dio vuelta, subió a su auto y se fue.

Acostada en mi cama recordaba todo lo que había pasado en el día, pero lo que más recordaba era lo que Michael me había contado en la tarde, nunca antes nadie había hecho eso, nunca antes alguien me había tenido tanta confianza como lo había hecho Michael, eso significaba que en realidad yo era su amiga, y a eso me dedicaría, sería su mejor amiga, la persona en la que él podría confiar. Recordaba también cuando estuvimos considerablemente cerca, y me sentí horrible, me dije que eso no significaría nada, que Michael y yo solo podríamos ser amigos, no iba a dañar la amistad que estábamos construyendo, por el estúpido sentimiento de amor, o por lo menos eso era lo que pensaba en ese momento.