La mañana estaba muy soleada, decidí salir de mi departamento. Caminaba por las apretadas calles del centro de L.A. hasta entrar a un supermercado por algunas cosas que necesitaba, al llegar a uno de los estantes estaban dos chicas que hablaban con un tono bajo pero exaltadas, decían que Michael Jackson estaba en ese centro comercial, yo escuchaba disimuladamente, luego ellas se fueron riendo en un tono bajo, yo solo las observe hasta que salieron del supermercado, me quede ladeando mi cabeza y con una media sonrisa, y continué con mis compras.
Después de un tiempo dando vueltas, comprado otras cosas, pase por el frente de una tienda de juguetes y sentí que alguien me empujaba desde atrás fuerte y rápido hacia el interior de la enorme tienda.
- Suéltame –dije asustada-
- Tranquila, soy Michael –dijo y me jaló hacia el final de unos grandes estantes que estaban en la comercio- Alis, gracias al cielo que estas aquí –me dijo respirando cansado-
- Estas demente –le dije con cara de horror- ¿Qué haces aquí y así? –le dije en susurro-
- Es que yo vine con mis guardaespaldas, pero de repente aparecieron muchas personas, y lo que se me ocurrió fue salir corriendo, una muy mala idea –me decía observando la entrada de la tienda-
- Si una muy mala idea, ¿y ahora, como saldrás de aquí?
- Tu me vas a ayudar Alis, no me puedo quedar mucho tiempo aquí.
- ¿y como pretendes que te saque de aquí, como un muñequito de lego en una bolsita? –le dije en broma-
- Muy graciosa. Aunque –miró todo con cara divertida-
- ¿Michael qué harás? -pregunte nerviosa-
- ¿y si derribamos esa figura de legos y salimos corriendo?
- Que idea tan genial, así no llamaremos la atención –le dije en un tono sarcástico- no, tiene que haber otra manera. Estamos en el piso tres –comencé a estudiar la situación, pero Michael me interrumpió al decirme que la empleada de la tienda se había dado cuenta que el estaba ahí-
Lo tomé del brazo, y comenzamos a caminar hacia la salida, caminando por todos los pasillos para perder a la empleada que disimuladamente nos venía persiguiendo, logramos salir de la tienda y comenzamos a correr por el pasillo.
Michael daba grandes zancadas, yo lo seguía corriendo, me dio un tirón del brazo para escondernos porque iban pasando un grupo de chicas, ellas siguieron y nosotros también, ese pasillo parecía eterno y no había cerca un ascensor, y en ese piso no había mucha gente por lo que el supuso que estarían en el segundo.
Le propuse bajar por las escaleras, casi nadie las utilizaba, pero encontramos un ascensor que daba al piso del servicio, por ahí sería mucho más fácil salir.
- Michael, este ascensor da al piso de servicio, vamos a bajar por el –le dije mientras oprimía el botón, y el miraba para ambos lados-
- Ok vamos
Bajamos y efectivamente salimos en el piso de abajo, un señor que estaba ahí nos guio hasta salir al estacionamiento.
Pasaron unos segundos, nos miramos seriamente, y a los otros dos segundos estallamos a carcajadas.
- Estamos locos –le dije tratando de parar el ataque de risa que teníamos-
Michael seguía riendo, inclinado con las manos apoyadas en sus rodillas. Divisé dos figuras de unas personas altas y robustas, venían hacia nosotros y le dije a Michael, el enseguida se dio la vuelta y se detuvo a mi lado. Esas personas eran sus guardaespaldas que lo andaban buscando por todo el centro comercial.
- Sr. Jackson, hasta que por fin lo encuentro –dijo uno de ellos respirando aliviado- lo hemos buscado por todo el centro comercial. ¿Se encuentra bien?
- Si, estoy muy bien –respondió Michael-
- Michael, yo me tengo que ir –le dije, esos tipos parados detrás de Michael me intimidaban-
- Ok, gracias por ayudarme –me dijo con una sonrisa-
- Por nada, para eso están los amigos, ¿No?
- Claro –dijo antes de darme un abrazo de despedida- te llamaré pronto
- Está bien, esperaré tu llamada –le dije con una sonrisa, y me marché-
Esa misma tarde John llegó a mi casa, hablábamos sobre lo que había pasado la otra noche, cuando me dejo en mi casa, y al parecer estaba molesto.
- ¿John, a caso estabas molesto conmigo? –le pregunté con el ceño fruncido-
- No Alis, no era eso… fue solo que… -dudo en decirme- ¿Por qué no me habías dicho que conocías a Michael Jackson?
- Porque no lo consideré necesario… -yo iba a seguir hablando, pero él me interrumpió-
- ¿fue con él con quien saliste la otra tarde? –pregunto curioso-
- Si, fue con él, ¿por qué?
- No, por nada. Alis discúlpame por lo de la otra noche, fue solo que estaba cansado y… -le interrumpí-
- No te preocupes John, no pasa nada –le dije con una sonrisa. Me dirigí a la cocina por unos refrescos, y luego me senté nuevamente con él- ¿Cómo va todo en el trabajo John?
- Alis de eso quería hablarte –dijo luego de tomar refresco- quería hacerte una propuesta, o más bien, una oferta de trabajo –indicó muy tranquilamente disfrutando de su bebida-
- ¿Una oferta de trabajo? –pregunte pensativa- explícame por favor
- Verás, en una de las empresas se necesita un administrador, o administradora –dijo mirándome divertidamente- y pues yo enseguida pensé en ti. ¿Qué me dices, te animas? Además te servirá para salir de aquí y… -le interrumpí-
- John –le dije reacomodándome en el sofá para mirarlo de frente y seriamente- tú sabes que yo no aceptaría, y conoces el por qué. Sabes que yo estudie eso, pero fue por obligación. John no me gusta hablar de esto.
- Lo sé Alis, pero pensé que habías cambiado de opinión, después de todo este tiempo.
- Pues no. No lo he hecho, y así estoy bien.
Cambiamos de tema y seguimos hablando durante toda la tarde.
El se tuvo que ir al anochecer, tenia compromisos que atender. Eso era lo que siempre pasaba, en los últimos años el se convirtió en una persona muy ocupada, me visitaba cuando tenía la oportunidad, ya no pasábamos tanto tiempo juntos como antes, ahora solo nos veíamos dos o tres veces por semana, aunque yo estaba consciente de que él hacia todo su esfuerzo por pasar algún tiempo conmigo, y no me quejaba, yo entendía que el tenia una vida, un trabajo y sabia que no iba a estar todo el tiempo conmigo, aunque también sabía que él no dejaría de ser mi amigo.
Esa noche el cielo estaba completamente despejado, la luna estaba tan clara que la luz que pasaba a través de la descubierta ventana alumbraba toda la habitación.
Recostada en la baranda del balcón de mi habitación, disfrutaba de la vista nocturna de la cuidad. Pensaba en el motivo de mi negativa a John. El sonido del teléfono me saco de mis pensamientos, enseguida recordé que Michael había dicho que iba a llamarme, me apresure a contestar.
- Hola –dije con una sonrisa, efectivamente quien me llamaba era Michael-
- Hola Alis –me dijo con su tono de voz característico-
- Michael, ¿Cómo estas, no andas por otro centro comercial, verdad? –le dije en broma-
- No, por supuesto que no –dijo tras una melodiosa carcajada- nuevamente gracias por salvarme hoy.
- No fue nada Mike
Estuvimos hablamos por horas, que a mí me parecieron minutos. Me sorprendí bastante cuando iba camino al balcón para seguir hablando con Mike y mire el reloj de pared que apuntaba las 2:15 de la madrugada.
- Mike ¿te has dado cuenta de la hora? –le pregunté sorprendida-
- No –se calló un momento- vaya, son las dos de la madrugada, las horas se pasan volando –dijo asombrado-
- Si. Entonces hablamos luego… más tarde, quizás.
- Ok. Hablamos más tarde, dulces sueños –me dijo con su dulce voz-
- Gracias, igualmente
Me fui a la habitación, acostada en mi cama escuchaba aun la dulce voz de Michael, sus sonoras y divertidas carcajadas, sin duda alguna el era la mejor persona que había conocido.
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